CENTRO DE PSICOTERAPIA LUMOS

Malestar emocional y estado de ánimo

Problema
El malestar emocional y las dificultades relacionadas con el estado de ánimo son una de las causas más frecuentes de sufrimiento psicológico. Millones de personas experimentan cada año síntomas como tristeza persistente, desmotivación, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban, sensación de vacío o dificultades para afrontar las demandas de la vida cotidiana.
Aunque a menudo se asocia únicamente con la depresión, el malestar emocional puede adoptar formas muy diversas y presentarse con diferentes niveles de intensidad. Algunas personas atraviesan periodos difíciles vinculados a acontecimientos vitales estresantes, como una ruptura de pareja, la pérdida de un ser querido, problemas laborales, situaciones de aislamiento o cambios importantes en sus circunstancias personales. En otros casos, el sufrimiento puede mantenerse durante más tiempo y llegar a afectar significativamente al bienestar, las relaciones personales, el rendimiento académico o laboral y la calidad de vida.
Las dificultades relacionadas con el estado de ánimo pueden aparecer en cualquier persona, independientemente de su edad, género, nivel educativo o situación económica. Además, suelen estar influidas por múltiples factores que interactúan entre sí, incluyendo aspectos biológicos, psicológicos, relacionales, familiares, sociales y contextuales.
En algunos casos, el malestar emocional puede formar parte de trastornos depresivos u otras condiciones de salud mental que requieren una valoración profesional específica. Entre los cuadros más conocidos se encuentran el trastorno depresivo mayor o el trastorno depresivo persistente, aunque existen otras formas de afectación emocional que también pueden generar un importante sufrimiento.
Asimismo, es frecuente que las dificultades relacionadas con el estado de ánimo aparezcan junto a otros problemas, como ansiedad, estrés prolongado, dificultades en las relaciones personales, consumo problemático de sustancias o situaciones de vulnerabilidad social. Por este motivo, resulta importante comprender cada situación de manera individualizada, atendiendo tanto a los síntomas como al contexto vital de la persona.
A pesar del impacto que pueden tener, estas dificultades pueden abordarse de forma eficaz con el apoyo profesional adecuado. Una comprensión adecuada de los factores implicados y una intervención adaptada a las necesidades de cada persona pueden contribuir significativamente a la mejora del bienestar emocional y la recuperación de la calidad de vida.

Síntomas y gravedad
Las dificultades relacionadas con el estado de ánimo pueden manifestarse de formas muy diferentes. No todas las personas experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad, y la forma en que el malestar emocional afecta a la vida cotidiana depende de múltiples factores personales, familiares, sociales y contextuales.
Algunas de las experiencias más frecuentes son:
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Tristeza persistente o sensación de vacío emocional.
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Pérdida de interés o disfrute en actividades que antes resultaban agradables.
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Desmotivación o dificultad para iniciar tareas cotidianas.
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Sensación de cansancio o falta de energía.
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Baja autoestima o sentimientos de inutilidad.
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Exceso de autocrítica o sentimientos intensos de culpa.
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Dificultades de concentración, memoria o toma de decisiones.
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Problemas de sueño, tanto por dificultad para dormir como por exceso de sueño.
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Cambios significativos en el apetito o en el peso.
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Tendencia al aislamiento social o reducción del contacto con otras personas.
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Llanto frecuente o mayor sensibilidad emocional.
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Sensación de desesperanza o dificultad para imaginar cambios positivos en el futuro.
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Ansiedad, inquietud o preocupación excesiva.
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Descenso del autocuidado y de la atención a las propias necesidades.
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Molestias físicas como dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos o sensación de agotamiento.
En las situaciones de mayor gravedad pueden aparecer pensamientos relacionados con la muerte, el deseo de dejar de sufrir o ideas de suicidio. Ante este tipo de situaciones es importante buscar ayuda profesional especializada lo antes posible.
La intensidad de estas dificultades puede variar considerablemente.
Algunas personas experimentan síntomas leves y transitorios asociados a momentos concretos de su vida, mientras que otras pueden atravesar periodos más prolongados que afectan de forma significativa a su bienestar emocional, sus relaciones personales, su actividad laboral o académica y su calidad de vida en general.
Además, cuando el malestar emocional se mantiene en el tiempo, puede generarse un círculo difícil de romper: la pérdida de energía favorece el aislamiento, el aislamiento incrementa la sensación de soledad y esta, a su vez, puede intensificar el sufrimiento emocional. Por este motivo, una intervención temprana suele facilitar la recuperación y prevenir que las dificultades se cronifiquen.

Tratamientos
Las dificultades relacionadas con el estado de ánimo pueden abordarse de manera eficaz cuando se realiza una valoración adecuada de la situación y se identifican los factores que están contribuyendo al malestar emocional.
En algunos casos, estos factores están relacionados principalmente con aspectos psicológicos, mientras que en otros intervienen también circunstancias familiares, relacionales, laborales, económicas o sociales que influyen de forma significativa en el bienestar de la persona. Por ello, resulta fundamental comprender cada situación de forma individualizada y diseñar una intervención adaptada a las necesidades específicas de cada caso.
En Lumos trabajamos desde una perspectiva interdisciplinar, integrando diferentes enfoques y herramientas basadas en la evidencia científica. Dependiendo de las necesidades de cada persona, la intervención puede incluir apoyo psicológico, acompañamiento psicosocial, fortalecimiento de recursos personales y comunitarios, trabajo sobre las relaciones interpersonales, estrategias de regulación emocional o coordinación con otros recursos y profesionales cuando resulte necesario.
Cuando existe indicación clínica, las intervenciones psicológicas son realizadas por profesionales de Psicología General Sanitaria, utilizando tratamientos respaldados por la evidencia científica para el abordaje de la depresión y otras dificultades relacionadas con el estado de ánimo. Entre ellos se incluyen diferentes enfoques cognitivo-conductuales y contextuales adaptados a las características y objetivos de cada persona.
En determinadas situaciones, el tratamiento psicológico puede complementarse con atención psiquiátrica y tratamiento farmacológico cuando así lo considere el profesional médico responsable. La combinación de distintos recursos terapéuticos puede resultar especialmente beneficiosa en algunos casos.
Aunque el sufrimiento emocional puede llegar a ser intenso y prolongado, la recuperación es posible. Con una valoración adecuada, un plan de intervención ajustado a las necesidades de la persona y un acompañamiento profesional especializado, muchas personas consiguen mejorar significativamente su bienestar emocional y recuperar áreas importantes de su vida que habían quedado afectadas.
Si estás atravesando una situación de este tipo o tienes dudas sobre cómo podemos ayudarte, estaremos encantados de escucharte y valorar contigo cuál puede ser el mejor camino a seguir.
Referencias:
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Psicólogo General Sanitario, Responsable sanitario y Co-director
Psicólogo General Sanitario y Psicoterapeuta infanto-juvenil



